jueves 6 de marzo de 2008

VIDA Y COLOR


Yo era pequeña, pero lo recuerdo muy bien. Fue un acontecimiento “casi” histórico, mi hermana y yo invertíamos el poco dinero que nos daban mis padres en comprar cromos, mi padre por su parte también compraba, cuando nos juntábamos en casa pegábamos los nuevos y nos repartíamos los repes entre todos para intentar cambiarlos al día siguiente, actualizábamos la lista de pendientes tachando los nuevos que nos habían sálido.

Al día siguiente mi madre cambiaba en el horno y la tienda, mi padre en el bar y nosotras en el cole. Hasta que llega ese momento que todos los que compras son repes, falta ese cromo difícil que solo unos pocos tienen y si alguno lo tenía repetido, elegía el “cambiador” y además lo hacía por un montón de cromos e incluso unas pesetas.

Fue increíble, en mi pueblo, creo que nadie quedó fuera de la colección, los padres, las madres, tíos, abuelos, todos se involucraron en este álbum.

2 comentarios:

JAAC dijo...

Yo intenté un montón de colecciones de cromos cuando era pequeño, pero sólo tuve la suerte de acabar una (estaba tratando de recordar el nombre, pero... iba de misterios, fantasmas, leyendas, terror... vaya gustos que tenía ya desde pequeñito).
Eso sí, nunca se involucraron ni mis padres ni mi hermana, muchos cromos cambiados pero todos por mí y en el colegio.

conxa dijo...

Es que creo que solo sucedió en aquella colección, era curioso ver a todos los hombres en el bar cambiando cromos. Ten en cuenta que era la época del "cuentame"